After Life
Tony had a perfect life. But after his wife Lisa suddenly dies, Tony changes. After contemplating taking his own life, he decides instead to live long enough to punish the world by saying and doing whatever he likes from now on.
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After Life | Official Trailer [HD] | Netflix
Episodes
Tony's cantankerous funk -- which he calls a superpower -- is taking a toll on his co-workers. Meanwhile, a new writer starts at The Tambury Gazette.
Thinking he has nothing to lose, Tony contemplates trying heroin. He babysits his nephew and starts to bond -- just a bit -- with Sandy.
Tony hires a sex worker -- but it's not what you think. A trip to the comedy club turns awkward. The nurse gives Tony a piece of her mind.
Tony pushes back on Matt's idea to go on a blind date. Also, Tony makes an introduction and issues an uncharacteristic apology.
Brian (finally) convinces Tony and company to visit his apartment for a story. Meanwhile, Matt receives a distressing call from his son's school.
Making an earnest attempt to be happy -- or at least not miserable -- Tony gives some long overdue recognition to those who have stood by him.
Cast
Ratings & Reviews
7.9/10
1,106 votes
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TMDB Reviews
4 years ago
I didn't want to like this but it's so touching and human, what can I say it's well written and did upset me at times.
Marco-Hugo Landeta Vacas
TMDB1 month ago
(CASTELLANO) After Life es una serie maravillosa porque entiende algo muy difícil: que el dolor no convierte a nadie automáticamente en una buena persona. Tony está destrozado por la muerte de su mujer, pero también está lleno de rabia, egoísmo, crueldad y una libertad peligrosa para decir cualquier barbaridad. Ricky Gervais construye un personaje que puede ser un cabrón, sí, pero no lo reduce a eso. Debajo de cada ataque, de cada salida brutal y de cada gesto desagradable, está el hueco inmenso de alguien que ya no sabe cómo seguir vivo.
La mezcla de drama y comedia funciona porque Gervais no separa del todo una cosa de la otra. En After Life te ríes de frases salvajes, de situaciones incómodas, de gente absurda, de personajes patéticos y tiernos a la vez. Pero de pronto la serie gira apenas un poco, aparece un vídeo de Lisa, una conversación en el cementerio, un perro mirando a Tony, una frase sencilla, y te destroza. Esa es su fuerza: pasa de la mala leche a la lágrima sin pedir permiso.
Ricky Gervais está enorme. Es uno de los grandes humoristas actuales, seguramente el más afilado cuando se trata de desmontar hipocresías, sentimentalismos falsos y estupideces sociales. Pero aquí añade algo más: una vulnerabilidad real. Tony usa el sarcasmo como escudo, como arma y como excusa. Hace daño porque está hecho polvo, y aunque eso no lo justifica, sí permite entenderlo. La serie no intenta convertirlo en santo; intenta mostrar a un hombre roto aprendiendo, muy lentamente, a no destruir todo lo que todavía le queda.
Lo mejor es que After Life habla del duelo sin convertirlo en una lección limpia. El duelo aquí es repetitivo, injusto, vulgar, ridículo, cruel. Un día parece que puedes respirar y al siguiente vuelves al agujero. La serie capta muy bien esa convivencia absurda entre lo cotidiano y lo insoportable: ir al trabajo, hablar con idiotas, alimentar al perro, visitar una tumba, ver vídeos antiguos y fingir que el mundo no se ha acabado cuando para ti sí s...